• 150 ml de jugo de Waikiki
• 40 ml de infusión de jazmín
• 10 ml de jugo de limón
• 2 cáscaras de naranja
(sin la parte blanca)
Para la infusión de jazmín:
• 100 ml de agua embotellada o filtrada
• 100 g de azúcar blanquilla
• 4 g de té de jazmín (1 cucharilla de postre)
• Técnica: coctelera
• Tipo cristalería: vaso alto
• Tipo de hielo: cubo
• Herramientas necesarias:
cazo, colador pequeño de malla fina, báscula jarrita de cristal, pelador de cítricos, tabla de corte, puntilla, pajita, coctelera o tarro con tapa.
• Sin alcohol
En primer lugar, se preparará la infusión de jazmín, que se trata de un sirope simple a partes iguales infusionado con té. En un cazo, añadir el agua y el azúcar y calentar a fuego medio. Agitar el cazo durante la cocción, para que el azúcar no se quede pegado al fondo y caramelice. En este caso, se deben evitar las notas de caramelo y notas tostadas o torrefactas.
Waikiki es un fruto de sabor dulce y delicado, que marida bien con bebidas florales de baja intensidad. Si no se dispone de té de jazmín, se puede substituir por té rojo avainillado. La terrosidad del té le aporta profundidad y las notas florales maridan con el sabor propio de Waikiki. Si se desea sin teína, también funciona bien con infusión de rooibos. Se puede hacer una infusión de té con edulcorante, pero la densidad de la mezcla se verá afectada, siendo esta un poco más fluida. Durante el agitado, el aceite esencial contenido en la piel de naranja se libera, maridando perfectamente con el aroma de jazmín. El color de la infusión no modifica el color naranja de Waikiki. No es necesaria la decoración porque las pieles de naranja que se quedan en el vaso realizan también esa función.